Si atendemos a una traducción libre y literal del inglés, el tapering se define como la disminución gradual del diámetro, anchura y grosor de un objeto. Si nos centramos en el contexto financiero, entendemos por tapering el comienzo del retiro de las inyecciones de liquidez que la Reserva Federal ha venido realizando sobre la economía desde la crisis de 2008.

Este término comenzó a ser utilizado por primera vez a finales del pasado mes de mayo, cuando el presidente de la Fed, Ben Bernanke, explicó ante el Congreso que el organismo podría empezar con la reducción del programa de compra de bonos conocido como ‘relajamiento cuantitativo’ (QE, por sus siglas en inglés) en los próximos meses. Esta situación, dijo, se daría si continuaba la mejora en los mercados.

Según las expectativas del verano de 2013, se baraja una reducción de unos 20.000 millones de dólares del programa total actual de 85.000 millones mensuales. No parece estar claro el inicio de esta reducción. Los economistas tienen sentimientos contrapuestos. Mientras unos lo sitúan en el último cuatrimestre del año, otros hablan de 2014.

Cuando no hay nada decidido aún, y a pesar de que a priori la puesta en marcha del tapering podría ser algo positivo por su inmediata relación con la mejora y una mayor estabilidad en los mercados, lo cierto es que el tapering está causando gran revuelo en los mercados financieros, y no solo en el estadounidense. Y es que los inversores son globales y una retirada de millones de dólares de circulación puede afectar también al resto de mercados.

Foto: Shakena Thornton/CNNMoney

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